Subastas de los juzgados

Las subastas de los juzgados corresponden a aquellas subastas en las que se venden bienes embargados a deudores que no disponen de liquidez suficiente para pagar a sus acreedores. Estas subastas están organizadas por los juzgados debido a que son los jueces los que dictaminan que para saldar una deuda con un acreedor resulta necesario poner a subasta los bienes de la persona que no ha hecho frente a su deuda.

Las subastas judiciales actualmente están reguladas por la Ley de Enjuiciamiento Civil, y siguiendo las bases de esta ley, a través de las subastas de los juzgados será posible subastar todos los bienes y derechos embargados de la persona deudora: subastas judiciales de pisos, oficinas, solares, maquinarias, joyas, obras de arte, coches, motos.

Cómo funcionan las subastas de juzgados

Para participar en una subasta judicial, en primer lugar, hay que identificarse ante el Secretario Judicial para después declarar que se conocen las condiciones generales y particulares de la subasta de los juzgados que esté en marcha. Por último, hay que presentar un recibo que acredite que la persona interesada en participar en la subasta ha depositado el dinero correspondiente en la Cuenta de Depósitos y Consignaciones del juzgado en cuestión; la cuantía de este depósito actualmente está en el 20% del valor del bien que vaya a salir a subasta judicial.

Al ganar una subasta de los juzgados el interesado dispone de entre 10 y 20 días para abonar la cantidad correspondiente restándole el valor del depósito realizado a la entrada de la subasta judicial. En el caso de bienes muebles, se dispone de 10 días para realizar el ingreso; en los bienes inmuebles se dispone de 20 días y una vez realizado el ingreso hay que entregar inmediatamente el resguardo en el Juzgado.